No contaba con este cambio de paradigma.
No contaba con tu amor tan tangible.
No contaba con la llenura de saborear el amor a diario.
Todo lo tenía, todo lo sabía y parecía que todo lo entendía. Pero tu amor se manifestó de una nueva manera. Me partí en mil pedazos y caí justo a tus pies. Desde allí pude contemplar el amor que tienes por tus hijos.
El amor sabe a pan y vino.
Jamás me vi tan amada.
Me conmueve que te entregues a mí y me alimentes cada día. Me conmueve ver el amor con el que alimentas a mis hermanos.
No dejo de pensarte.
Mi mente está inundada de ti.
Jamás había estado tan plena, tan enamorada, tan sin palabras.
Parece el más dulce de los sueños, pero estoy siempre despierta.
La naturaleza entera palidece ante la belleza que hoy veo en ti, en tu cuerpo y sangre como ofrenda de gratitud al Padre en el altar.
Eres mi delicia, el más dulce y vivificante alimento.
Pensarte acelera mi corazón; siento un nudo en el pecho.
Soy feliz como nunca lo había sido.
Me has dado vida y vida en abundancia.
Tu amor es más dulce de lo que jamás imaginé.
Déjame ser como Tú.
Aliméntame tanto que ya no viva yo sino Tú en mí.
Me nutres con tu cuerpo y sangre. ¿Cómo puedo dudar de que tu amor que se me entrega cada día me va a ir santificando con ternura?
Eres mi alimento favorito. Eres mi vida, mi luz, mi todo.
No me canso de vivir en ti,de ser uno contigo.
¡Mi Dios! ¡Santo Dios Trinidad! Eres todo lo que necesito. ¡Oh, Padre! ¡Dulce hijo, que por amor te hiciste Cordero Pascual y Sacerdote una vez y para siempre! ¡Santo Espíritu que mora en la Iglesia, paráclito susurrador incansable de la Verdad! Recibe mi esta oración torpe y desarticulada como una ofrenda en este día. ¡Cuánto te amo, mi Dios!
Deja un comentario